Padres denuncian riesgo estructural y reclaman aulas seguras para 710 alumnos ante temor de colapso de la escuela Mamá Tingó

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Por Rafael Gil
Higüey, La Altagracia.— La Asociación de Padres, Madres, Tutores y Amigos de la Escuela Mamá Tingó, junto a docentes y representantes de la comunidad educativa, reclamó a las autoridades una solución para garantizar la docencia presencial de unos 710 estudiantes, luego de que el plantel fuera cerrado preventivamente por las grietas que presentan algunas de sus columnas.


El primero en expresar la preocupación fue Ingrid Santana, directivo de la Asociación de Padres, Madres, Tutores y Amigos de la Escuela Mamá Tingó, quien planteó la necesidad de que los alumnos sean reubicados en un espacio seguro.
Los padres han propuesto evaluar planteles como la escuela Hermanas Mirabal, reorganizar las tandas, alquilar locales o terrenos e instalar aulas móviles en el sector.
Los comunitarios también mencionaron unos locales ubicados en el sector Antonio Guzmán y un terreno que, según afirmaron, podría ser utilizado para instalar aulas ensambladas.
Sin embargo, aseguran que ninguna de estas alternativas se ha concretado.
Rechazan la educación virtual como única alternativa
Los padres expresaron su preocupación por las limitaciones económicas y laborales de muchas familias para mantener la educación virtual.
Una de las madres manifestó que numerosos padres trabajan y no cuentan con tiempo suficiente para acompañar a sus hijos, mientras que otras familias no disponen de recursos para adquirir internet de manera constante.

“Hay muchos niños que no tienen recursos. Hay muchos padres trabajadores que tampoco tienen el tiempo”, expresó.
Docentes mantienen atención a los estudiantes
A pesar del cierre preventivo, los profesores continúan comunicándose con los alumnos y asignándoles tareas a través de WhatsApp.
También se les envían el desayuno y el almuerzo desde el centro educativo, mientras que los estudiantes ya han recibido uniformes, zapatos, mochilas, cuadernos y otros útiles escolares.
El presidente de la unidad de base sindical del centro, Carlos José Núñez Santana, afirmó que los docentes mantienen su compromiso con la comunidad.
Explicó que utilizaron un centro comunal para aplicar la prueba diagnóstica y que continúan corrigiendo trabajos y dando seguimiento al proceso educativo.
La escuela, inaugurada en 1999 y construida en un terreno accidentado, ha presentado, según los comunitarios, fallas estructurales que se han agravado con el tiempo.
Los padres temen que el plantel pueda colapsar y consideran que no existen condiciones seguras para enviar allí a sus hijos.
Los representantes de la comunidad educativa, incluida la Junta de Centro, insistieron en que las autoridades deben ofrecer una respuesta concreta sobre la reubicación de los estudiantes y habilitar un espacio seguro para garantizar la continuidad de la docencia durante el año escolar 2026-2027.



